Fortaleciendo Emprendedores: De la “Burbuja Rosa del Emprendimiento” al Mundo Real del Mercadeo en Red

Por Mario Rodríguez Padrés
Networker, escritor e inversionista con más de 30 años de experiencia

 En la vida y, en particular, en el emprendimiento, enfrentarnos a la realidad no solo es inevitable, sino necesario para el crecimiento personal y profesional. En las redes de mercadeo, muchas veces podemos caer en la trampa de sobreproteger al nuevo asociado, tratando de crear un entorno tan perfecto que lleva al asociado a perder el contacto con la verdadera naturaleza que acompaña a todo emprendedor: aprender a superar el rechazo, manejar la frustración y desarrollar resiliencia.

Si queremos construir una red sólida y duradera, debemos ser conscientes de que no estamos aquí para criar “bebés emprendedores”, sino para formar personas independientes, capaces de prosperar y enfrentar los retos del mundo real con inteligencia, madurez y carácter.

La Epidemia de la Condescendencia

En una sociedad que muchas veces protege en exceso a las personas de la adversidad, podemos caer en la tentación de hacer lo mismo en nuestras redes. Esto es un error. Si tratamos a los nuevos emprendedores como si fueran frágiles, incapaces de manejar un “no” o una circunstancia frustrante, no les estamos ayudando a crecer. Por el contrario, les estamos preparando para el abandono.

La adversidad no es el enemigo; es el maestro. El rechazo, las dificultades y los retos no son obstáculos que debemos evitar a toda costa, sino oportunidades para desarrollar habilidades como la resiliencia, la inteligencia emocional y la autogestión. Proteger a los asociados de todo tipo de frustración es, en última instancia, una forma de condescendencia que los debilita y limita su potencial.

Creando un Entorno de Apoyo Realista

Esto no significa que abandonemos a los nuevos emprendedores a su suerte. La clave está en crear un entorno de apoyo que no los sobreproteja, sino que los prepare para enfrentar la realidad con confianza. Podemos pensar en este entorno como un “líquido amniótico emprendedor”: un espacio donde los apoyamos, sí, pero también los empujamos a asumir su responsabilidad y a enfrentar los retos que inevitablemente surgirán.

1. Educación Inteligente:

Proporciónales las herramientas y el conocimiento que necesitan para manejar la adversidad. Enséñales cómo manejar objeciones, superar el rechazo y encontrar nuevas oportunidades. La educación no es solo técnica, sino también emocional: ¿cómo reaccionar cuando un prospecto dice “no”? ¿Cómo mantener la motivación cuando las cosas no salen como se esperaba?

2. Asociación Estratégica:

Sé un ejemplo, no un salvador. Acompaña, pero no cargues. Por ejemplo, si un nuevo emprendedor tiene dificultades para cerrar una venta, no lo hagas por él, pero sí muéstrale cómo hacerlo. La asociación debe ser un proceso en el que ellos aprendan haciendo, no uno en el que tú resuelvas todo por ellos.

3. Disciplina Gradual:

Invítalos a comprometerse con metas pequeñas y alcanzables al inicio, pero no temas elevar el nivel conforme crecen. No se trata de abrumarlos, pero tampoco de dejarlos en una zona de confort eterna. Ayúdales a desarrollar hábitos sólidos, como planificar su tiempo, contactar prospectos diariamente y mantenerse activos en su formación.

4. Construcción de Carácter:

Habla abiertamente sobre la realidad del emprendimiento. No pintes un negocio donde todo será fácil y perfecto, porque no lo es. Explícales que el crecimiento viene del esfuerzo y que el rechazo no define su valor como personas ni su potencial como emprendedores. Ayúdales a desarrollar una mentalidad fuerte, enfocada en la solución y no en el problema.

El Rol del Líder: Trato Adulto e Inspirador

Como líderes, debemos resistir la tentación de tratar a los nuevos asociados como niños que necesitan ser rescatados. Nuestro trabajo no es quitarles el peso del emprendimiento, sino ayudarlos a fortalecer sus hombros para que puedan cargarlo con orgullo.

1. Sé Honesto:

Habla con transparencia sobre los retos y las recompensas del negocio. La honestidad genera confianza y establece una relación madura con el equipo.

2. Fomenta la Resiliencia:

Recuérdales que el rechazo es una parte normal del proceso, no un fracaso personal. Cada “no” los acerca más a un “sí”. Ayúdales a ver las dificultades como oportunidades para crecer.

3. Celebra el Esfuerzo, No Solo los Resultados:

Reconoce cuando alguien se esfuerza, aunque no obtenga el resultado esperado. Esto refuerza el valor del trabajo duro y fomenta una mentalidad positiva.

Conclusión: Formar Emprendedores Fuertes y Realistas

En redes de mercadeo, la meta no es crear un entorno irreal donde todo sea fácil y perfecto. Es formar emprendedores que puedan enfrentar la realidad con confianza, resiliencia y carácter. Al hacer esto, no solo construimos una red más sólida, sino también personas más capaces de prosperar en cualquier circunstancia.

Recuerda: “No alteremos la realidad para hacerla más cómoda; hagámonos más fuertes para enfrentarla.” Esa es la verdadera esencia del emprendimiento.

Mario Rodríguez Padrés
Networker, escritor e inversionista


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