Por Mario Rodríguez Padrés
Networker, escritor e inversionista
Un nuevo mes comienza, y con él, se abre un universo de posibilidades. Es como un lienzo en blanco o ese cuaderno nuevo de la escuela que nos hacía soñar con un inicio impecable. Todo está listo para que esta vez, ahora sí, hagamos las cosas bien.
El mes pasado quedó atrás. Tal vez no diste lo mejor de ti en tu negocio de Network Marketing, te descuidaste, o simplemente lo postergaste. Pero este nuevo inicio es diferente: esta vez estás decidido a cumplir tus metas.
Has escrito tus objetivos detalladamente en la primera página, inspirado por las palabras de tu mentor y motivado por esa última convención que encendió tu entusiasmo. Sin embargo, con el paso de los días, las mismas excusas, distracciones y patrones regresan. Al final del mes, te encuentras justificándote, dando razones perfectamente elaboradas sobre por qué no lograste lo que prometiste.
Terminas atrapado en lo que llamo “la etapa del avestruz”, escondiendo la cabeza para evitar mensajes, llamadas y compromisos, mientras sientes que una vez más traicionaste tus propias expectativas.
¿Por qué nos pasa esto?
¿Por qué caemos una y otra vez en este ciclo de entusiasmo inicial, intermitencia y justificación? La respuesta está en una frase simple pero poderosa:
“Un emprendedor en Network Marketing no llega al nivel de sus metas, baja al nivel de su sistema de trabajo.”
Tu sistema de trabajo son los hábitos diarios que construyes, consciente o inconscientemente. Si al despertar tomas el celular y te pierdes en redes sociales sin un propósito claro, ya estás siguiendo un sistema. Si dejas que la improvisación o las excusas dominen tu día, ese es tu sistema.
La diferencia entre quienes prosperan en el Multinivel y quienes no lo hacen no está en sus metas, sino en los sistemas que tienen para lograrlas.
La Anécdota de Edmundo y Carlos
Déjame contarte la historia de dos amigos míos que ilustran perfectamente este punto. Mi amigo Edmundo ha tenido retos con su peso desde que lo conozco. Siempre ha buscado maneras de mejorar su salud, pero constantemente se enfrenta a los mismos ciclos: empieza con entusiasmo, pero pronto abandona su esfuerzo.
Por otro lado, tenemos a Carlos, un amigo en común, cuya disciplina y constancia son ejemplares. Carlos se levanta temprano todos los días, corre, hace ejercicio y cuida cada aspecto de su alimentación. Cuando Edmundo lo ve, siempre exclama con admiración:
“¡Guau! Carlos se ve increíble, siempre impecable, joven y lleno de energía. Así, ¿quién no va a estar en buena forma?”
La realidad es que Carlos no tiene magia ni privilegios especiales. Tiene un sistema. Carlos ha construido hábitos diarios que lo llevan al éxito en su salud, mientras que Edmundo, aunque lo admira, no está dispuesto a hacer lo que él hace.
Para ser más claro, Edmundo me dice: “Así cualquiera,” y yo siempre le respondo:
“Sí, así cualquiera… pero solo si estás dispuesto a hacer lo que él hace.”
Aún más interesante es que, a pesar de esto, Edmundo constantemente le pregunta por consejos a Carlos, como si al conocer el “secreto” pudiera lograr lo mismo sin el esfuerzo. Sin embargo, Edmundo sigue con los mismos hábitos que lo mantienen en el lugar donde está. Este ejemplo, aunque parece una broma, es una gran metáfora para el Network Marketing.
En lugar de admirar o envidiar los resultados de otros, observa su sistema. Analiza y adopta los hábitos que los han llevado a donde están, porque el verdadero cambio no está en la intención, sino en la acción.
El Poder de un Sistema Eficiente
La clave para romper este ciclo no es trabajar más, sino trabajar mejor. Debes cambiar tu sistema.
¿No sabes cómo? Observa a alguien que esté logrando resultados en tu equipo o en la organización. En lugar de admirar o envidiar, pregúntate:
• ¿Cómo organizan su día?
• ¿Qué hacen de manera consistente?
• ¿Cómo enfrentan los retos y las distracciones?
No se trata de reinventar la rueda. Si alguien en tu Multinivel está teniendo éxito, lo más probable es que tenga un sistema sólido.
La Fórmula para Romper el Ciclo
La buena noticia es que puedes salir de este círculo vicioso ajustando tu sistema de trabajo:
1. Sé honesto contigo mismo. Acepta si tus hábitos actuales no te están llevando a donde quieres llegar.
2. Observa a quienes tienen éxito. En lugar de envidiar sus resultados, analiza su rutina y hábitos diarios.
3. Crea un plan claro y replicable. Define horarios, actividades clave y prioridades que te acerquen a tus metas.
4. Comprométete con la constancia. El cambio no ocurre de la noche a la mañana, pero con un sistema sólido, los resultados llegan.
Reflexión Final
Si este mes haces los ajustes necesarios, ya no tendrás que esconderte, justificarte ni sentirte incongruente entre lo que dices y haces. Tus resultados empezarán a alinearse con tus metas porque tu sistema de trabajo estará diseñado para alcanzarlas.
Así quien no, ¿verdad?
Mario Rodríguez Padrés
Networker, escritor e inversionista
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