Por Mario Rodríguez Padrés
Networker, escritor e inversionista
Los hábitos son el tejido mismo de nuestra vida cotidiana. Desde cómo nos levantamos por la mañana hasta cómo terminamos el día, nuestras acciones están guiadas por hábitos. Estos comportamientos repetitivos son como cuerdas invisibles que, al principio, parecen insignificantes, pero con el tiempo se vuelven tan fuertes que definen quiénes somos y cómo vivimos.
Un hábito puede definirse como la capacidad de ejecutar acciones automáticamente, sin cuestionarlas conscientemente. Por ejemplo, al aprender a manejar, cada movimiento requiere nuestra atención, pero después de un tiempo, el proceso se vuelve automático. Así ocurre con muchos aspectos de nuestra vida, y en el contexto del emprendimiento, este principio es poderoso: los hábitos productivos nos conducen al éxito.
Los expertos señalan que el proceso para formar un hábito lleva aproximadamente 90 días de práctica continua. Durante este tiempo, se crean conexiones neuronales que facilitan la repetición de las acciones. Al llegar al día 91, las tareas que parecían difíciles se vuelven más fáciles de realizar que de evitar. En las redes de mercadeo, esto significa que el éxito depende de desarrollar hábitos alineados con nuestras metas, como contactar personas, vender productos y presentar la oportunidad. Sin embargo, cuando empezamos, nuestros hábitos suelen estar en contra del negocio: no leer, no prospectar, no escuchar capacitaciones. Esto no es natural, pero con esfuerzo y conciencia, se puede cambiar.
El Gran Reto de las Redes de Mercadeo
Emprender en redes de mercadeo es un camino lleno de posibilidades, pero también de retos únicos. Cuando iniciamos, nos dicen que podemos construir algo extraordinario a través del esfuerzo colectivo. Sin embargo, pocas veces se dimensiona que el verdadero trabajo no está en las tareas mismas, sino en dominar las habilidades necesarias y sostenerlas con constancia.
Esto es lo que hace que las redes de mercadeo sean tan especiales. Aquí no hay jefes ni obligaciones estrictas, pero eso también significa que necesitamos una disciplina interna más fuerte que cualquier motivación externa.
El Verdadero Trabajo en Redes de Mercadeo
En esta industria, el trabajo no está únicamente en contactar personas, vender productos o presentar la oportunidad. El verdadero esfuerzo está en dominar las habilidades que sostienen esas acciones:
1. Habilidades emprendedoras e inspiradoras: Liderar con el ejemplo, mantener una mentalidad positiva y contagiar entusiasmo a tu equipo.
2. Habilidades de ventas: Conocer a fondo lo que ofreces, comunicar beneficios y resolver las necesidades de tus clientes.
3. Habilidades de persuasión y auspicio: Construir relaciones, ganar confianza y transmitir la visión del negocio.
Estas habilidades son fundamentales, pero dominarlas requiere algo más que intención: requiere constancia.
El Reto de Formar Hábitos
El mayor obstáculo para desarrollar hábitos productivos es que nada en redes de mercadeo es obligatorio. Nadie te llamará la atención si no contactas hoy, si no vendes un producto o si decides no asistir a una capacitación. Esa libertad es un arma de doble filo. Por eso, debemos forzar el hábito hasta que se vuelva parte de nosotros.
Un hábito, como mencionamos, se construye a través de la repetición consciente durante 90 días. Es normal que al principio se sienta incómodo, pero esa incomodidad no debe sorprenderte. Es parte del proceso. Imagina que al cabo de tres meses, contactar personas, vender productos y presentar la oportunidad sean actividades tan naturales como cepillarte los dientes. Así es como los profesionales alcanzan el éxito: llevan su negocio al nivel de hábito.
Los Primeros 90 Días: Tu Plataforma de Despegue
Los expertos coinciden en que desarrollar un hábito lleva aproximadamente 90 días continuos. La clave está en la constancia diaria. Aquí tienes cuatro hábitos esenciales que puedes desarrollar:
1. Prepararte diariamente: Leer, escuchar audios y alimentar tu mente todos los días.
2. Contactar personas: Hablar con al menos una persona nueva cada día.
3. Vender productos: Generar una venta diaria, aunque sea pequeña.
4. Presentar la oportunidad: Compartir el negocio con alguien antes de terminar el día.
Al principio, puede ser difícil. Pero después de 90 días, estas acciones se convertirán en parte de tu rutina.
Entender Sirve, Pero Hacer Libera
Es importante entender el proceso de los hábitos, pero la verdadera transformación ocurre cuando pasamos a la acción. Entender sirve, pero hacer libera.
La teoría nos da el conocimiento, pero es la acción la que nos mueve hacia adelante. Cada vez que tomas una acción, por pequeña que sea, rompes con patrones que te limitan y refuerzas los que te acercan a tus metas. El conocimiento es valioso, pero sin acción, es solo potencial sin materializar.
¿Cómo pasar del entendimiento a la acción?
1. Empieza pequeño: Elige una acción sencilla que puedas repetir consistentemente.
2. Comprométete: Toma la decisión de actuar incluso cuando no tengas ganas.
3. Evalúa y mejora: Reflexiona sobre tus progresos y ajusta donde sea necesario.
4. Confía en el proceso: Recuerda que el éxito no es inmediato, pero cada paso cuenta.
Una Propuesta para Ti
Para ayudarte a desarrollar estos hábitos, trabaja con un formato diario donde registres tus acciones. Incluye:
• Las tareas que realizaste cada día.
• Una reflexión sobre lo que aprendiste.
• Un espacio para comprometerte con el día siguiente.
Encuentra a alguien de confianza con quien compartir este registro. No se trata de perfección, sino de constancia.
Conclusión
El éxito en redes de mercadeo no depende de habilidades sobrehumanas, sino de desarrollar hábitos consistentes en las acciones correctas. Durante los próximos 90 días, trabaja en construir los hábitos que impulsarán tu negocio y cambiarán tu vida.
Recuerda:
Primero formamos los hábitos, y luego ellos nos forman a nosotros. Y no olvides que, al final: Entender sirve, pero hacer libera.
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