Por Mario Rodríguez Padrés
Networker, Empresario, Escritor, Conferencista e Inversionista
En la vida, tener un plan B puede parecer una estrategia prudente. Nos han enseñado que siempre debemos tener una salida de emergencia, algo a lo que recurrir si las cosas no salen como esperábamos. Pero en el mundo del network marketing, esta mentalidad puede ser precisamente lo que te esté robando el éxito.
Hoy quiero invitarte a reflexionar: ¿cómo esperas triunfar en algo que desde el principio no has considerado tu prioridad?
Una Sociedad con Baja Tolerancia a la Frustración
Para entender este fenómeno, basta con mirar el contexto social actual. Según el Instituto de Estudios de la Familia en Estados Unidos, cerca del 40-50% de los matrimonios terminan en divorcio. Aunque las razones son múltiples, uno de los factores es la facilidad con la que las redes sociales ofrecen alternativas. Estamos hiperconectados a un mundo de opciones, lo que muchas veces nos distrae de lo que es realmente importante.
Este fenómeno también se refleja en los negocios. Vivimos en una cultura donde el inmediatismo reina. Si los resultados no llegan rápido, abandonamos. Y el network marketing no es inmune a esta mentalidad: muchas personas entran con una actitud de “voy a probar”, y con esa falta de compromiso, los resultados son predecibles.
¿Te sorprende entonces que el fracaso sea tan común? Si tu tolerancia a la frustración es baja y siempre tienes un plan B en mente, las probabilidades de éxito disminuyen drásticamente.
El Problema del Plan B
Cuando tratas tu negocio de redes de mercadeo como un plan B, todas tus decisiones reflejan esa creencia.
- Le dedicas solo el tiempo que te sobra, si es que sobra.
- Inviertes en él únicamente cuando no hay otras prioridades. • Tu nivel de compromiso es superficial porque, en el fondo, no crees que sea tu futuro.
¿El resultado? Esfuerzos mediocres generan resultados mediocres. Y esos resultados refuerzan la idea de que este negocio no funciona, cuando en realidad, lo que no funciona es la forma en que lo estás abordando.
¿Cómo Contrasta tu Negocio con tu Empleo?
Es importante ser justos. Antes de convertir tu negocio de redes de mercadeo en tu plan A, debes hacer un análisis objetivo. Compara lo mejor que podrías lograr en tu empleo actual con lo mejor que podrías alcanzar en tu negocio de network marketing.
- En tu empleo:
Piensa en las personas a las que mejor les va en tu área profesional. ¿Cómo viven? ¿Cuánto tiempo les tomó llegar ahí? ¿Qué sacrificios hicieron? ¿Cuántas oportunidades reales tienes de alcanzar ese nivel?
Por ejemplo, si llegar al puesto más alto en tu empleo implica 20 años de experiencia y jornadas de 10-12 horas diarias, ¿estás dispuesto a pagar ese precio? Además, ¿es sostenible ese nivel de esfuerzo a largo plazo?
- En tu negocio de redes de mercadeo:
Ahora, observa a las personas que han alcanzado el éxito en tu compañía. ¿Cómo es su estilo de vida? ¿Qué tipo de ingresos generan? ¿Qué tiempo les tomó construirlo?
En muchos casos, quienes triunfan en el network marketing logran algo que rara vez se ve en los empleos tradicionales: ingresos residuales. Esto significa que, después de construir una estructura sólida, pueden disfrutar de un ingreso continuo incluso si deciden trabajar menos.
Cuando contrastas ambos caminos con honestidad, muchas veces te das cuenta de que las probabilidades de éxito en tu negocio de redes de mercadeo son mayores, siempre y cuando lo trates como tu plan A.
El Fanatismo y la Percepción del Network Marketing
Cuando decides tratar tu negocio como tu prioridad, es posible que enfrentes críticas externas. Es común escuchar: “Estás fanatizado con ese negocio”. Pero, ¿qué es realmente el fanatismo? Según la Real Academia Española, el fanatismo es “la pasión exacerbada e irracional por algo”.
Si alguien invierte todo su tiempo y esfuerzo en un restaurante, nadie lo llama fanático porque es un negocio tangible: lo puedes ver, tocar, sentir. El problema con el network marketing es que, al principio, no es tangible. Es un concepto con potencial, y ese potencial necesita ser construido. Pero eso no significa que no sea real.
El verdadero problema no es el fanatismo; es la falta de congruencia. Muchas personas hablan apasionadamente del negocio, pero no lo trabajan como su prioridad. Y eso, más que el fanatismo, es lo que daña la credibilidad de la industria.
Cómo Transicionar de un Plan B a un Plan A
Hacer de tu negocio tu plan A no significa abandonar todo lo demás de inmediato. Es un proceso estructurado que te permitirá tratarlo como la prioridad que merece. Aquí te dejo un plan para lograrlo:
- Reconoce el potencial
- Analiza el plan de compensación de tu compañía. ¿Qué podrías lograr si construyes una estructura sólida?
- Visualiza tu vida con los ingresos que este negocio puede ofrecerte. Sé específico: ¿cómo vivirías? ¿Qué harías con ese dinero?
- Compara ese potencial con el mejor escenario en tu empleo. ¿Qué camino tiene mayores probabilidades para ti?
- Cambia tu mentalidad
- Decide que este negocio será tu prioridad mental. Aunque sigas trabajando en tu empleo, comprométete a tratar tu negocio como tu futuro.
- Dedica tiempo de calidad. Haz una agenda que refleje tus nuevas prioridades y cúmplela.
3. Planifica una transición estructurada
• Define un plazo de 6 a 12 meses para hacer la transición. Durante este tiempo, trabaja en construir una base sólida en tu negocio.
• Busca un mentor que te guíe. Define metas claras y mide tu progreso.
4. Alimenta tu visión
- Lee libros, asiste a conferencias y rodéate de personas que te inspiren. Este negocio es como un árbol: necesita agua, cuidado y tiempo para dar frutos.
- Mantente conectado con el sistema de tu compañía. Alimentar tu mente es clave para mantenerte motivado y enfocado.
5. Actúa con congruencia
- Si este negocio es tu prioridad, demuéstralo con tus acciones. Haz presentaciones, prospecta, capacítate.
- Evalúa constantemente tu progreso y ajusta tus estrategias según sea necesario.
Reflexión Final
Hacer de tu negocio de network marketing tu plan A no es un acto impulsivo; es una decisión valiente y estratégica. Es apostar por un futuro construido con tus propias manos, basado en acción, enfoque y determinación.
Recuerda: este negocio no florecerá con migajas de tu tiempo y energía. Necesita ser tratado con la misma seriedad y compromiso que cualquier gran proyecto. Alimenta tu visión, define tus metas y trabaja día tras día para hacerlas realidad.
“El éxito en redes de mercadeo no llega a quienes lo tratan como su plan B. Llega a quienes deciden apostarle y tratarlo como su plan A: lo alimentan con pasión y construyen con determinación».
— Mario Rodríguez Padrés.
Mario Rodríguez Padrés
Networker, Empresario, Escritor, Conferencista e Inversionista
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