Por Mario Rodríguez Padrés
Networker, Empresario, Escritor, Conferencista e Inversionista
¿Recuerdas aquella caricatura de Disney en la que Goofy, como conductor, se transformaba en un agresivo e imprudente automovilista, pero como peatón criticaba a los conductores por no respetar las calles y las aceras? La misma persona, pero con roles distintos, reaccionaba de maneras opuestas. Esa dualidad refleja algo que también sucede en la vida real y, por supuesto, en los negocios: todos somos vendedores y compradores. Todos tenemos necesidades que cubrir, pero también productos, ideas o servicios que ofrecer.
En el mundo del network marketing, esta dualidad cobra aún más relevancia. Como networkers, a menudo nos centramos en los atributos de la empresa: sus cifras, sus productos innovadores, su plan de compensación, o el impacto de sus investigaciones científicas. Y aunque todo eso es valioso, hay algo que solemos pasar por alto: nuestro rol como el puente entre el cliente y la empresa, entre el prospecto y la oportunidad.
A veces, subestimamos la importancia de nuestra actitud y comportamiento en este proceso. Sin embargo, quiero que reflexionemos sobre qué tan crucial es nuestra influencia en el éxito o fracaso de esta industria.
Una Lección de Ejemplo
Hace unas semanas, buscando departamentos donde invertir, pasé por un edificio en construcción en una zona privilegiada de mi ciudad. El proyecto me pareció interesante y contacté a los desarrolladores. Un vendedor respondió rápidamente y acordamos una visita al siguiente día a las 12 del mediodía. Sin embargo, esa respuesta nunca llegó. Pasaron cinco semanas antes de que volviera a saber de ellos. Cuando finalmente se disculparon, me dijeron que ya habían reabierto las visitas.
¿Qué crees que pensé? Si así es el servicio de preventa, ¿qué podría esperar de la construcción? Aunque quizás la obra sea impecable y esté hecha con los mejores
materiales, mi confianza ya estaba rota. Esa interacción dejó una impresión negativa y me hizo cuestionar todo el proyecto.
Lo mismo ocurre en las redes de mercadeo. Tu actitud, puntualidad y profesionalismo definen la percepción que alguien tendrá de tu producto, tu oportunidad y, en última instancia, de la industria completa.
La Historia del Joven y la Playa
Quiero compartirte una metáfora para ilustrar lo importante que es nuestro impacto en los demás, muchas veces sin que lo notemos.
Había un joven estudiante que iba a la playa con sus amigos. Entre risas, música y cervezas, disfrutaban el día. Cuando terminaban una lata, la arrojaban a la arena sin pensar en las consecuencias. Un señor mayor se acercó y les pidió que no ensuciaran la playa, pero lo ignoraron y hasta se burlaron de él.
Pasaron los años. Ese joven creció, se casó y tuvo hijos. Un día, volvió a la misma playa, ahora con su familia. Sus niños jugaban en la arena cuando de pronto una de sus hijas lanzó un grito de dolor. Había cortado su mano con una vieja lata oxidada, enterrada en la arena. Al verla, el hombre exclamó indignado: “¡Qué gente tan irresponsable, no piensan en los demás!”
Sin darse cuenta, esa lata era una de las muchas que él y sus amigos habían arrojado años atrás. Sin intención, había dejado una huella negativa que afectó a alguien que amaba.
Así sucede en el network marketing. Cada interacción que tenemos con prospectos y clientes deja una huella. Cuando actuamos con profesionalismo, construimos confianza en la industria; pero cuando lo hacemos de manera irresponsable, sembramos desconfianza y dañamos su percepción.
El Impacto de tu Actitud
Reflexiona: ¿cómo respondes ante las dudas o cuestionamientos de tus prospectos?
• ¿Escuchas activamente o solo piensas en cómo refutar sus argumentos?
• ¿Eres puntual y consistente en el seguimiento, o dejas el proceso a medias?
• ¿Te molestan las objeciones o, peor aún, atacas a quien no muestra interés en tu propuesta?
Lamentablemente, he conocido personas que rechazan la industria por experiencias negativas previas. Su percepción no está basada en la calidad de los productos o en los fundamentos del modelo de negocio, sino en un networker irresponsable o poco profesional que les hizo desconfiar.
Así como aquel joven que ensució una playa sin pensar en las consecuencias y años después lamentó el daño causado, cada acción irresponsable que tomamos en el network marketing puede dejar cicatrices en las personas y la industria. Al final, no importa qué tan innovador sea tu producto, ni cuán atractivo sea el plan de compensación de tu compañía: tú eres la oportunidad, tú eres el beneficio, tú eres el enlace que construye o destruye la confianza.
Una Invitación a Transformarte
Si queremos que esta industria prospere, debemos cuidar la “ecología” del network marketing. Eso significa convertirnos en verdaderos embajadores de la marca, el producto y la oportunidad. Debemos prepararnos, dejar atrás el cortoplacismo y adoptar una actitud de profesionalismo y servicio.
Nuestro rol no es convencer a todos, sino presentarnos como la mejor versión de nosotros mismos y ofrecer esta oportunidad a quienes la están buscando.
Reflexión Final
La próxima vez que hables con un prospecto o un cliente, recuerda que estás representando algo mucho más grande que tú mismo. Piensa en el impacto que puedes tener en la percepción de la industria y hazlo con el respeto y la excelencia que merece. Si cada uno de nosotros asume este compromiso, el network marketing será no solo una oportunidad empresarial, sino una fuerza transformadora en la vida de millones.
“No eres solo el mensajero de una oportunidad, eres el rostro y el corazón de una industria que depende de tu integridad y profesionalismo para prosperar.”
— Mario Rodríguez Padrés
Mario Rodríguez Padrés
Networker, Empresario, Escritor, Conferencista e Inversionista
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