Por Mario Rodríguez Padrés
Experto en Redes de Mercadeo, Conferencista, Escritor e Inversionista
¿Te ha pasado alguna vez que tienes semanas o meses para prepararte para un examen importante, pero no comienzas a estudiar hasta la noche antes? ¿O que tienes todo el tiempo del mundo para arreglarte para una cita, pero terminas listo apenas a tiempo? ¿O qué tal cuando tienes un proyecto con una fecha límite lejana y, aun así, no avanzas hasta los últimos días?
Si te identificas con alguno de estos ejemplos, has sido víctima de la Ley de Parkinson. Todos hemos pasado por esto, y es una experiencia tan común como inevitable. ¿Por qué sucede? Porque el tiempo disponible para realizar una tarea tiende a influir directamente en cómo la abordamos. Mientras más tiempo tenemos, más lo dilatamos; mientras menos tiempo tenemos, más efectivos nos volvemos.
En la vida cotidiana, esta ley se manifiesta de muchas maneras. Piensa en tus vacaciones escolares cuando eras niño. Quizás llevaste libros y cuadernos con la firme intención de estudiar para tus materias difíciles. Te decías que, con tanto tiempo libre, podrías avanzar muchísimo. Pero la realidad era otra: te dedicabas a disfrutar, a jugar y a relajarte. Y cuando finalmente tomabas los libros, probablemente lo hacías la tarde o noche antes de regresar a clases.
¿Por qué pasa esto? Porque el trabajo, las tareas o cualquier actividad que tengamos pendiente tienden a expandirse para llenar el tiempo que les asignamos. Así lo describió el historiador británico Cyril Northcote Parkinson en 1955, dando origen a lo que hoy conocemos como la Ley de Parkinson: “El trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para su realización.”
Esta ley no solo explica nuestra tendencia a procrastinar, sino también nuestra increíble capacidad para resolver cosas en tiempo récord cuando el plazo se acerca. Si te has levantado tarde alguna vez y aun así lograste arreglarte en 15 minutos lo que usualmente te toma una hora, ya sabes de lo que estoy hablando.
¿Cómo Funciona la Ley de Parkinson?
La Ley de Parkinson opera sobre la base de dos factores: percepción del tiempo y motivación por el límite de plazo. Cuando sentimos que tenemos mucho tiempo, bajamos la guardia, postergamos las acciones y nos distraemos con tareas menos importantes. Por el contrario, cuando el tiempo es escaso, nuestra mente entra en un estado de alerta, priorizando, concentrándose y actuando con velocidad y eficiencia.
¿Y en el Network Marketing?
Si aplicamos esta ley a las redes de mercadeo, encontramos que ocurre exactamente lo mismo. Los primeros días de cada ciclo suelen ser tranquilos, con poca actividad y metas aún lejanas. Sin embargo, cuando el cierre de mes está a la vuelta de la esquina, todo cambia. Las llamadas se hacen, las reuniones se concretan, las ventas se disparan y los puntos se acumulan.
Los últimos tres días del mes son una carrera frenética que demuestra lo que somos capaces de hacer cuando nos sentimos presionados por el tiempo. Pero aquí está la gran pregunta: ¿qué pasaría si trabajáramos con esa misma intensidad desde el primer día del mes?
La Clave para Romper el Ciclo
La Ley de Parkinson no tiene que ser una limitación; puede ser una herramienta poderosa. La clave está en crear tus propios plazos artificiales, generando un sentido de urgencia en cada jornada. ¿Por qué esperar a que queden tres días para actuar con enfoque y energía?
Cuando defines metas claras, estableces plazos cortos y trabajas con la mentalidad de “cerrar hoy”, logras resultados extraordinarios. No es magia, es intención. Cambias el patrón de postergar por el hábito de actuar, y con ello liberas el verdadero potencial de tu negocio y de ti mismo.
Reflexión Final
La próxima vez que te sorprendas haciendo todo a última hora, recuerda esto: no es el tiempo lo que te limita, es la falta de enfoque diario. Si puedes lograr en tres días lo que no hiciste en 27, imagina lo que podrías hacer si trabajas con la misma energía todos los días.
“El éxito no está reservado para quienes tienen más tiempo, sino para quienes saben usarlo con intencionalidad y propósito. Deja de postergar y vive cada día como si fuera el cierre de mes. Tu negocio y tu vida te lo agradecerán.”
— Mario Rodríguez Padrés
Mario Rodríguez Padrés
Experto en Redes de Mercadeo, Conferencista, Escritor e Inversionista
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