Por Mario Rodríguez Padrés
Networker, escritor con 32 años de experiencia en la industria.
“Pero… ¿de verdad crees que voy a tener éxito en este negocio?” —me preguntó Carol, con una mezcla de duda y emoción en la voz. Carol es una inmigrante peruana que vive en Santander, España, y su pregunta no era simple curiosidad. Era la clásica duda que surge cuando estás a punto de lanzarte a algo grande, pero el miedo te susurra al oído.
Sin pensarlo, le respondí con firmeza:
“Por supuesto que sí. Te va a ir muy bien en este negocio.”
Pero no era un simple deseo bonito ni un sueño ingenuo. No me basaba en ilusiones, sino en una proyección real. Y no, no soy adivino. Soy profesional del Network Marketing, y aunque las personas somos impredecibles —cambiamos, evolucionamos—, existen patrones claros que nos permiten saber quién tiene más probabilidades de triunfar y quién simplemente se quedará soñando.
Mi proyección no tiene nada de mágico. Se basa en estadísticas, sentido común y experiencia. Y por eso sé que a Carol le irá bien.
No estoy diciendo que llegará mañana a la cima del plan de compensación, ni puedo asegurar que alcanzará los niveles más altos. Pero hay algo que sí puedo afirmar con total certeza: Carol va a ganar dinero. Y eso es la promesa real de este negocio. Un ingreso extra.
Y si se profesionaliza, si consolida su liderazgo, entonces sí, podrá alcanzar niveles de ingresos comparables a los de cualquier profesional. Porque el camino está ahí para quienes deciden recorrerlo.
¿Y cómo lo sé?
Porque Carol tiene tres cualidades que hacen la diferencia entre el que sueña y el que logra.
1. Hace lo que dice.
La mayoría de la gente habla mucho y hace poco. Carol es diferente. Ella es disciplinada, congruente y consistente.
Cuando le explico algo, escucha con atención, toma notas y, lo más importante, actúa. No se queda pensando eternamente ni mareando la perdiz, como dicen por aquí en España. Pone manos a la obra de inmediato.
En los negocios tradicionales, los dueños que prosperan son los que ejecutan rápido. No esperan a que todo sea perfecto para abrir su tienda o lanzar su producto. Ellos saben que el mercado premia la acción, no las intenciones.
En Network Marketing es igual. Las personas que avanzan son las que escuchan, aprenden y actúan sin excusas.
Dato estadístico interesante: Según diversos estudios en la industria del Network Marketing, menos del 20% de los nuevos distribuidores toman acción real en los primeros 30 días. Y ese pequeño grupo genera el 80% de los resultados. Carol está en ese 20%. Por eso sé que avanzará.
2. Invierte en su negocio.
Otro motivo por el cual Carol tendrá éxito es que invierte en su negocio.
Y cuando digo invierte, no me refiero solo al dinero. Me refiero también al tiempo.
Sí, nuestro modelo de negocio es accesible y atractivo precisamente porque cualquiera puede empezar con una inversión mínima. Pero los que triunfan van más allá. Carol no solo compró productos o destinó una esquina de su casa al negocio. Ella también invirtió tiempo.
Le dio un espacio prioritario en su agenda. No solo piensa en el negocio, trabaja en él. Hace demostraciones, expone el plan, contacta, invita. Actúa.
Aquí es donde muchos fallan. Creen que solo con actitud y buenos deseos el dinero va a lloverles del cielo. Imaginan que los clientes llegarán solos y que los prospectos se alinearán para ser parte de su red.
La realidad es otra. El mercado es frío y lógico. Solo premia a quienes se comprometen y se evidencian como profesionales.
Por eso te pregunto: si Carol está invirtiendo tiempo, dinero, energía y enfoque en su negocio, ¿por qué tendría que irle mal?
Y al mismo tiempo, le preguntaría a quien no lo hace —a quien solo habla y no actúa, a quien no invierte ni tiempo ni dinero, a quien se frena al primer reto—: ¿y a ti por qué te tendría que ir bien?
En los negocios tradicionales, nadie espera abrir un restaurante sin comprar ingredientes ni contratar personal. En el Network Marketing, el principio es el mismo: invierte para crecer.
3. Resiliencia.
La tercera razón por la que Carol brillará es su resiliencia.
Un día, durante una llamada, la escuché contar que un prospecto que parecía muy interesado dejó de contestarle los mensajes. En lugar de deprimirse o frustrarse, simplemente dijo:
“Bueno, él se lo pierde.”
Esa actitud me encanta. Carol ya entendió que nuestro negocio es un juego de números. Sabe que aunque todos quieren más dinero o mejor calidad de vida, muy pocos están dispuestos a hacer lo necesario.
Aquí entra una de las máximas más importantes en Network Marketing: “El negocio es un proceso de autoselección.”
No todos los prospectos dirán que sí. De hecho, la mayoría dirá que no. Y eso está bien. Es parte del proceso.
Dato interesante: En promedio, solo el 10% de las personas que escuchan una presentación de negocio se interesan seriamente. Y de ese 10%, apenas un 15% toma acción real.
Carol no se toma los rechazos de forma personal. Entiende que su trabajo es filtrar, no convencer. Por eso sigue avanzando. Porque sabe que la resiliencia es su mejor arma.
En los negocios tradicionales, es igual. Un vendedor exitoso no se deprime porque un cliente no compra. Sabe que cada “no” lo acerca más a un “sí”.
Ahora que te he contado todo esto, quiero que te hagas una pregunta sincera:
¿Te pareces a Carol?
¿Tienes su disciplina? ¿Eres congruente con lo que dices y haces? ¿Estás invirtiendo en tu negocio, en tiempo y dinero? ¿Eres resiliente ante el rechazo o te frenas al primer “no”?
Si tu respuesta es sí, ¡enhorabuena! Vas por buen camino.
Si tu respuesta es no, no te preocupes. Nadie nace sabiendo todo esto. Pero es tu decisión empezar a aplicar estos principios. Porque te lo digo desde ya: el mercado no premia tus necesidades ni tus buenas intenciones. Premia la acción, la inversión y la resiliencia.
No es magia. No es suerte. Es sentido común aplicado con disciplina.
Hoy, al escribir estas líneas, sé con certeza que Carol tendrá éxito. No porque tenga poderes especiales ni porque el universo esté alineado a su favor. Sino porque ella está haciendo lo que muchos no están dispuestos a hacer.
Y tú también puedes hacerlo. No necesitas ser el mejor. Solo necesitas ser constante, congruente e intencional.
En Network Marketing, como en la vida, el éxito no es para los que más lo desean, sino para los que más lo demuestran.
Mario Rodríguez Padrés
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