Por Mario Rodríguez Padrés
Networker, escritor y empresario con 32 años de experiencia
Si hiciéramos un concurso sobre qué es bueno y qué es mejor, cada uno de nosotros tendría una medida diferente. Lo mismo sucede en el mundo del emprendimiento, especialmente en redes de mercadeo. Lo que para una persona es una razón para rendirse, para otra puede ser precisamente la razón para seguir adelante. Todos interpretamos la realidad a través del filtro de nuestras experiencias, creencias y aspiraciones.
Recuerdo cuando era niño y tomé mi primer viaje en autobús. Mirar por la ventanilla esos enormes camiones me hacía sentir soñado. Para mí, ese momento era un 100. Luego, en unas vacaciones con mi padre, viajé por primera vez en avión a Ciudad de México. Al observar las ciudades desde el cielo, los autos y personas parecían pequeñas hormigas. El 100 del autobús se transformó en un cero, y ahora mi nuevo 100 era volar.
Con el tiempo, gracias al negocio de redes de mercadeo, comencé a viajar más seguido para asistir a convenciones, esas que para mí eran las únicas vacaciones del año. Recuerdo sentarme en clase turista, mientras veía cómo otros abordaban primero, se acomodaban en asientos amplios y recibían bebidas y comida en clase business. Turista, que antes era mi 100, ahora se convirtió en un cero. Hasta que, por un ascenso, viajé por primera vez en clase business. Fue fascinante entrar primero al avión, tener un asiento más cómodo, atención personalizada y un trato especial. Ahora ese era mi nuevo 100.
Pero la historia no terminó ahí. En otro viaje, crucé el Atlántico rumbo a Europa por primera vez, emocionado, aunque en clase turista. No dormí durante el vuelo, disfruté todas las películas disponibles y sentí que estaba viviendo un sueño. Era mi nuevo 100. Sin embargo, ese 100 volvió a ser cero cuando viajé nuevamente a Europa, pero esta vez en clase business, donde dormí en una cama completamente horizontal y comí comida gourmet a 10,000 metros de altura.
Luego llegó otro hito: un viaje a Australia en un avión de dos pisos. Subí al segundo nivel y descubrí un lujoso lobby a bordo. Increíble. Pero entonces, explorando el avión, vi algo aún más impactante: la primera clase, donde los pasajeros tenían pequeños cubículos privados, mayordomos y chefs personales. Una experiencia inimaginable. En ese momento, entendí algo profundo: el 100 de hoy siempre puede convertirse en el cero de mañana. Y lo que para mí es un sueño realizado, para alguien más es solo un punto de partida.
La Relatividad del Éxito y los Obstáculos
Esta analogía refleja la esencia del emprendimiento en redes de mercadeo. En este negocio,
los obstáculos que enfrentamos también son relativos. Lo que para ti hoy parece un problema insuperable, para alguien que ha llegado más lejos puede parecer algo menor. Por eso las convenciones son tan importantes. Nos muestran personas que, enfrentando desafíos quizás mayores que los tuyos, lograron avanzar. Y te das cuenta de que ellos también tienen problemas, pero su 100 —su nivel actual de éxito— algún día fue su cero.
Esta perspectiva nos enseña que los problemas son relativos. Aquello que hoy te parece una montaña insuperable, mañana podría parecer una simple colina desde un nuevo nivel de conciencia y éxito.
La Oportunidad de Emprender: Un Privilegio de Pocos
En el mundo, solo un pequeño porcentaje de personas tiene la oportunidad real de emprender. La mayoría nunca lo intenta, no por falta de deseo, sino por las barreras que encuentran: falta de capital, conocimiento, apoyo o incluso tiempo. Emprender requiere una valentía que pocos se atreven a demostrar. Las redes de mercadeo rompen con muchas de estas barreras tradicionales, ofreciendo una puerta abierta para que cualquier persona, sin importar su origen o situación económica, pueda intentarlo. Sin embargo, muchos no logran ver esta oportunidad por completo.
No se trata solo de «ser tu propio jefe», sino de descubrir un camino que te permita construir una vida diferente, con más libertad y plenitud. Millones jamás encontrarán esta oportunidad, y algunos que la encuentran, la dejan pasar por miedo, dudas o por escuchar las voces equivocadas.
La Gratitud como Motor de Crecimiento
En medio de nuestras luchas diarias, es fácil olvidar lo afortunados que somos. Vivimos comparándonos con quienes tienen más, sin detenernos a pensar en los millones que tienen menos. Hay una reflexión anónima que dice:
«Me quejaba de no tener el auto de mis sueños, hasta que vi a alguien que no podía caminar. Me quejaba de lo cansado que estaba de viajar en autobús, hasta que supe que muchos caminan kilómetros cada día. Me quejaba de mi salario, hasta que conocí a alguien que no tenía empleo. Me quejaba de mis problemas, hasta que descubrí a quienes luchan por su vida en un hospital. Y entonces entendí que la gratitud es el primer paso hacia la verdadera abundancia.»
Así es la vida. Lo que hoy te pesa podría ser el sueño de alguien más. Y lo que para ti parece un sacrificio, para otra persona sería una bendición. En redes de mercadeo, debemos aprender a agradecer cada obstáculo, cada rechazo y cada pequeño logro. Porque cada uno de ellos nos está preparando para nuestro próximo 100.
No Te Conformes, Pero Aprende a Agradecer
Las personas que abandonan el negocio suelen hacerlo porque su mente crea excusas para justificar el abandono: «No estoy tan mal», «Mi trabajo no es tan malo», «No necesito tanto». Es una defensa emocional para evitar enfrentar el miedo al fracaso. Pero aquí está la clave: no se trata de conformarse, sino de agradecer lo que tienes mientras sigues avanzando hacia más.
El compromiso que hoy te parece alto, será el punto de partida de alguien más. El problema que hoy te parece enorme, para otra persona es apenas una molestia. Y el éxito que hoy persigues, mañana será tu nuevo cero.
Tu Camino, Tus Sueños, Tus 100
Deja de compararte con los demás. Compárate contigo mismo. Pregúntate cada día: ¿Estoy avanzando? ¿Estoy agradeciendo lo que tengo mientras sigo aspirando a más? Tu camino es único. Tu 100 de hoy puede ser tu cero mañana. Y esa es la esencia de la vida y del emprendimiento.
Recuerda que los límites que crees tener solo existen en tu mente. El verdadero reto no es llegar más lejos que otros, sino no permitir que tus propios miedos te detengan. Porque en la vida, todos estamos viajando en distintos niveles, pero lo que realmente importa no es en qué asiento te encuentres hoy, sino hacia dónde estás decidido a volar mañana.
«La verdadera riqueza no está en llegar a la cima, sino en descubrir que siempre hay otro horizonte esperando a ser alcanzado. Porque el éxito no es un lugar… es un viaje interminable para aquellos que se atreven a soñar más allá de sus propios límites.»
Mario Rodríguez Padrés
Networker, escritor y empresario con 32 años de experiencia
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